Colorea los países sin repetir colores en territorios que comparten frontera terrestre.
El mapa actual de Sudamérica es el resultado de un largo proceso histórico. Durante la época colonial, gran parte del continente estuvo bajo dominio de España y Portugal, junto con territorios administrados por otras potencias europeas.
España y Portugal acordaron una línea de reparto de sus áreas de expansión. Este antecedente ayuda a explicar el desarrollo de un gran territorio de habla portuguesa en la zona que posteriormente sería Brasil.
A comienzos del siglo XIX todavía no existía el mapa de países que conocemos hoy. Las fronteras correspondían principalmente a divisiones administrativas coloniales.
En pocas décadas surgieron numerosos Estados independientes. Sus límites iniciales se apoyaron en antiguas divisiones coloniales, pero muchas fronteras todavía no estaban definidas con precisión.
Tratados, negociaciones, arbitrajes y también conflictos modificaron y precisaron los límites entre los nuevos países hasta configurar gran parte del mapa político actual.
Si representamos cada país como un vértice y unimos con una arista aquellos que comparten frontera terrestre, obtenemos un grafo. Colorear el mapa sin repetir colores entre vecinos equivale entonces a realizar una coloración de vértices.
El Teorema de los Cuatro Colores asegura que cualquier mapa plano puede colorearse utilizando como máximo cuatro colores, siempre que regiones que comparten un tramo de frontera tengan colores distintos.
En este juego se incluyen los territorios continentales representados en el mapa; por eso la actividad se centra en las fronteras terrestres y no en territorios insulares.
El objetivo es colorear todo el mapa respetando la regla de vecindad.